Teatro del Temple ha combinado en su producción textos clásicos de la dramaturgia universal con textos de autores españoles contemporáneos. En esta segunda línea se han puesto en escena textos del dramaturgo de la compañía, Alfonso Plou (Rey Sancho, Goya, Buñuel, Lorca y Dalí, Picasso adora la Maar o Yo no soy un Andy Warhol) junto a textos de Carlos Martín (L’Imperatore), Maxi Rodríguez (Oé, oé, oé), Antonio Orejudo (Ventajas de viajar en tren) o Luis Araújo (Trenes que van al mar).
Einstein y el dodo de Ricardo Joven supone otra apuesta de esas características. Es la primera obra escrita por uno de nuestros actores más asiduo y relevante que, en los últimos años ha decidido abrir una vía de creación dramatúrgica desde su experiencia actoral. En este caso es un texto muy relacionado con el trabajo actoral que hizo a partir del Informe para una academia de Franz Kafka y que el tituló Yo, mono libre. Un monólogo muy intenso que Ricardo Joven supo encarnar con éxito en la producción de Teatro del Temple.
Estamos ante un monólogo que da cuerpo a una de las figuras esenciales para entender el siglo XX, Albert Einstein, tomado en un momento crucial de su existencia, cuando se enteró de que la bomba atómica, que el había ayudado a crear, había sido usada con fines militares en los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Desesperado Einstein decidirá un último gesto de reivindicación alocada: vestirse de pájaro dodo para subir al Empire State Building y lanzarse desde allí al vacío.
Estos son los mimbres ficcionales que Ricardo Joven a fabricado para recrear actoralmente un personaje profundamente humano, delirante y al mismo tiempo lúcido que reflexiona con intensidad y emoción sobre la condición autodestructiva del ser humano.